jueves, 13 de marzo de 2014

10

Debo hacerlo bien. ¿Por qué dice que soy maga? Me explicó lo de la sangre. Tenía miedo. Tengo miedo. Ahí está el lobo. Es muy bonito.¿Por qué dirá que es una loba? ¡Qué árbol  más grande! Me ha dicho que lo abrace. Es un poco rara, pero es buena. Me dio de comer y ropa nueva. Es una maga, una maga buena... Ahí está, mirándome. Tengo que hacerlo bien. Suena un tambor... ¡Es Josephine! 

- Hola, lobo.
- No soy lobo, soy loba.
- ¿Puedes hablar?
- Solo tú me ves. Solo tú me escuchas.
- Josephine te ha visto.
- No. Josephine me ha sentido. Estoy siempre cerca de ti.
- Pero no siempre te veo.
- No siempre me necesitas. Ahora tienes miedo.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque tú me llamas cuando tienes miedo.
- ¡Ah!
- Angie, me han dicho que te has convertido en mujer, ¿sabes lo que eso significa?
- No
- Estás a un paso de perder la inocencia, pero no lo hagas.
- ¿Qué significa eso?
- La sangre te purifica, te limpia y te hace poderosa, pero también te hace más frágil.
- No entiendo nada.
- Debes seguir creyendo en las lobas que te protegen y que hablan contigo. Debes abrazarte a ese árbol como si fuera un amigo, también te habla. Debes seguir siendo una niña fuerte, que cambiará de cuerpo, pero no de corazón. No te avergüences de sangrar. Es la fuente de la  vida, por eso le tienes que regalar unas gotas a la tierra: ella te da tu vida y tú se la das a ella. ¿Entiendes ahora?
- No todo...
- ¿Lo recordarás?
-¡Sí!
- Pues llévalo contigo. Te hará falta. Ahora vete a abrazar el árbol y haz el resto. Yo estoy contigo y Josephine también. Estás segura. Y el árbol te está mirando con una sonrisa.
- Es verdad.
- Me gusta que sonrías. Me estabas preocupando...




AJ

Motel Riverside Dia 7

No tengo ni puta idea cuántos días llevo aquí, creo que en el camino me he dejado dos o tres. Deben ser diez, pero que más da. Los días cuentan para el que necesite contarlos.
Tras la experiencia, indefinible... No descripción, de los primeros días, parece que todo está en calma.
Compras hechas. Cuadro volteado, incluso he puesto unas flores secas y unas velas aromáticas.
Primera vez hogar.
Loco.
En el restaurante, donde voy a comer a diario, me empiezan a mirar en esa mezcla de familiaridad del que ya tienen demasiado visto y extrañeza de qué hace éste aquí.
Pronto empezarán las preguntas. Curiosidad popular. Modo respuesta programada.
Mañana alejarse, ver alrededores, excursión sin previsión.
Regreso, normalidad, empleo.

Dejó el diario sobre la mesita y vio el paquete de tabaco. No recordaba el último cigarrillo.
"¿Habré fumado desde lo de la mujer...?"
Abrió el cajón de la mesita, empujó la cajetilla para que cayese, pero, justo al borde, se paró. Cogió el mechero, apago la luz, se encendió un pitillo con una larga inspiración.
Su rostro se iluminaba de un naranja rojizo con cada calada.

miércoles, 12 de marzo de 2014

9

- Camina despacio, tenemos que buscar un árbol para ti...

- Josephine, no me dejes.

- Mi niña blanca, no te preocupes. No has hecho nada malo... Y aunque lo hicieras, no te dejaría, no lo haría ni con un animal.

Angie miró hacia arriba y vio un águila.

- Mira.

- Ya estamos cerca. El Gran Espíritu nos acompaña siempre.  No lo olvides.

- Allí hay un lobo.

- Sabía que te esperaría... No tengas miedo y ve hacia él. No te hará nada. Es tu loba, que se está haciendo mayor. Tú también eres maga. Ves cosas que yo no veo.

- ¿Soy maga?

- Si, todos llevamos un mago dentro, que nos guía en las lecciones que nos da la vida. Tú llevas una loba: te puede hacer muy poderosa y muy frágil.

-¿Y tú? ¿Qué animal eres?

- Luego te lo cuento. Ahora ve al árbol donde está tu loba. Siéntate en silencio. Yo vigilo que no te suceda nada. Haz lo que te dije por el camino: tu sangre ayudará a crecer la tierra y tú la harás más fuerte a ella. Luego abrázate al árbol. No sé si tu madre blanca te enseñó que hablaban...

- Mi madre me decía que no creyera en tonterías.

- Los árboles nunca dicen tonterías. Siéntate bajo él, abrázalo y cuéntaselo todo: lo que deseas, lo que te da miedo, lo que has soñado... Si lo haces, él te responderá. Tranquila. Yo estaré aquí. No me voy. Y no tengo prisa.

AI

     Acurrucado sobre la hierba, no soñó. Era consciente de no estar durmiendo, que tan solo era su mente moviéndose en recuerdos, abstrayéndole del dolor, de la forma en que últimamente hacia.

Solo luchaba para apagar las lágrimas.

     Se fue a la infancia, donde los problemas eran nulos. Donde el vivir en una familia acomodada era un lujo, él vivía en un mundo de las mayores riquezas. Nunca le faltó nada, incluso el cariño de sus padres estuvo presente. Y con sus excelentes notas de primaria, entró en secundaria, donde se pronosticó su declive.

        Pero para asombro de propios y extraños, en vez de declinar, su estrella estudiantil solo hizo que subir.
Dotado de una portentosa inteligencia, superior a la de muchos de sus profesores, culminó la universidad y se embarcó en el ambicioso proyecto que rondaba por su cabeza desde mucho tiempo atrás.

       Las lágrimas se habían apagado, y de nuevo la noche comenzaba a adueñarse del día. Estaba cansado, y era de no hacer nada, de tener su mente en libertad. Desde su revolución interna solo había soñado para calmar y para turbar, y huir, correr hacia..., ¿delante?

      Se incorporó, ruido de huesos situándose, y volvió al coche. No vio los ojos rojos que lo vigilaban, mientras se relamían los restos de hamburguesa de su hocico.